Ante todo agradecemos las más de mil visitas que ya tiene nuestro blog, realmente además de las 497 entradas de Seba y las 492 de Nico, no sabemos quién más entro, pero a quien sea se lo agradecemos! Ahora sí, empecemos con el post:
Qué intriga, ehh! Les dejamos pasar unos días sin publicar y todavía no se sabe si conseguimos o no la van! No habrán podido dormir, no?
Bueno, como el titulo nos “deschava”, y después de no saber si los franchutes iban a cumplir con el trato porque sabíamos que la tarde anterior podían llegar a conseguir alguna mejor oferta por la camio, 10 AM Silvia nos llevó para el centro luego de que la acompañáramos a llevar a los niños a la escuela porque otra vez nos habíamos quedado dormidos y no llegábamos.
Así que cerca de las 10 en punto nos encontramos con “Baguete y Croissant” para realizar la transacción. Cambiada de verdes en la calle para invertirlos en el nuevo hogar y rumbo al Post Office (correo) para hacer el papeleo de cambio de titularidad.
¿Los tramites? Una boludez. Solo llenar un formulario en el correo y wala! el auto es tuyo. Costo: NZ$ 9,90 (30p), de esta manera Nico se hizo dueño de su primer automóvil a su nombre: una Toyota Hiace modelo ´88.
Terminados los trámites, vamos a buscar la camioneta, donde nos esperaba la novia del vendedor algo triste por dejar su amado vehículo, finalmente despedida del mismo previo manotazo de ahogado del francés amante del vil metal (ver Día 11), que pretendía canjear un dispositivo de internet móvil que ya estaba dentro del trato, por una caña de pescar que también estaba en el contrato verbal, a lo que salió perdiendo y los pibes se quedaron con ambas cosas, au revoir!!!
Con ustedes, la VAN!!! :)
Bien… estábamos a solas con nuestro nuevo bicho, bastante grande por cierto y el primer reto era sacarlo del estacionamiento donde nos lo entregaron, el responsable era Nico, por orden de titularidad. Si bien era una planta baja con luz solar, debíamos hacer una maniobra algo complicada para usuarios no acostumbrados a semejante máquina, como una curva cerrada en pendiente hacia abajo, y encima sin dirección hidráulica. Otra no quedaba, así que arrancamos.
Al realizar el giro bastante abierto (o porque el tamaño de la van no daba para semejante cosa, quién sabe?) debíamos darle marcha atrás cuesta arriba, luego de algunos intentos por parte del titular, miro al banco y dijo: “pibe entra”, Seba se paró de volante y empezó los movimientos, al 2do intento le dio al árbol que tenia de frente, pero honestamente ya no quedaba casi lugar de error, culpa compartida, y si: la preciada van ni había salido a la calle y ligo su primer sopapo contra un árbol del estacionamiento. No hubo daños mayores y esto quedo en anécdota, finalmente salimos sin problemas.
Ahora si en la calle (manejando con el volante del lado derecho) nos dirigimos sin GPS ni mapas a “casa”. Nuevamente para empezar con los trabajos sobre nuestra nueva adquisición. Obviamente nos perdimos, pero en esta ciudad mágicamente uno llega a destino sin imaginarlo, o tal vez llegamos porque no nos preocupó demasiado perdernos. En fin, estuvimos probando un ratito la VAN el resultado fue “vantastico”, es un tractorcito y muy confortable por dentro para poder dormir y dejar el equipaje.
Ya en casa lo primero que tenía que hacer la dupla técnica es rearmar el equipo. Primero todos los jugadores afuera, así que desmantelamos totalmente la camioneta, le sacamos todo que tenía un olor mezcla de cigarrillo y franchute roñoso (nuevamente, sin ánimos de generar conflictos internacionales, pero que barandeliiiii) y a empezar a limpiar las cosas, mezcla de franeleada con trapos húmedos y líquidos raros made in Silvia, manguerazos y todo el equipamiento que la familia Simpson nos proporcionó en su garaje. Así que paso uno completo: todos los jugadores afuera y a ganarse un lugar en el equipo.
Al sacar todo vimos que era un plantel numeroso compuesto, entre otros, por:
· Un asiento de madera alfombrado que se hace cama,
· Cocina de dos hornallas a gas,
· Estantes y cajones para guardar toda la ropa,
· Parlantes copados con un estéreo Sony,
· Bote inflable con remos y snorkel,
· Carpa,
· 2 cañas de pescar,
· Y massss,
Todo afuera, nos fuimos a encontrar con la parejita de alemanes a quienes tal vez también le comprábamos su van, los pibes estaban desesperados y creíamos que era una buena oportunidad para compra venta del auto y sacar unos billetes consiguiendo el primer laburo independiente en la isla, le dejaríamos a Gus el auto para que lo muestre y ligaría una comisión además del uso indiscriminado de la misma.
Pero finalmente, por problemas de motor y batería decidimos no asumir el riesgo de comprar chatarra a 1.000 NZ$ porque su arreglo costaba otros 3.000NZ$, así que gracias por todo, pero sigamos de turistas…
Volvimos a casa a seguir con el acondicionamiento de la VAN, seguimos refregando un rato pero la tarde ya estaba fulera y la llovizna molestaba y no ayudaba para nada en el secado de las cosas, ya cansados comimos unas ricas milanesas que nos hizo Silvia y a dormir, mañana hay que seguir con las labores.
Gracias por su atención y siga disfrutando del espectáculo.
Nico y Seba
“Todo es reciclable”
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