El día comienza nuevamente a eso de las 11 AM, la idea del sábado es ir a la playa con Fede, Caro, Gus, Silvia y los chicos, así que nos pusimos protector, cargamos los autos con todo lo necesario para pasar un lindo día de playa, incluyendo uno de los Cayac que Silvia tiene en el garaje.
Los equipos estaban armados: hombres por un lado, mujeres y niños por el otro para salir, previa pasada por el súper para comprar algunas provisiones, hacia Coat Island, una playa a unos 80 kms. de Auckland.
Durante el camino volvimos a disfrutar de los verdes montes que ya son moneda corriente x acá y las escasas vacas que hay en comparación con las ovejas, además de disfrutar del primer viaje tan largo acostumbrándonos a que el carril izquierdo es el lento, y que es por la derecha por donde hay que pasar al rival.
También encontramos una particularidad que habla de cómo se vive acá, y la confianza que se tiene a la gente, que evidentemente no se manda ninguna tramoya: el peaje es un túnel, no hay cabinas q te cobran, simplemente al pasar x el mismo te sacan la “foto multa” para enviarte el peaje a casa, o bien descontarlo de una cuenta precargada x el usuario del vehículo, medio loco.
Luego de un rato de viaje llegamos finalmente a la playa, una playa hermosísima para la vista, con piedras grandes, una baja marea que extendía los terrenos de la misma y una isla a unos 30 metros, la cual le da el nombre a la playa.
Llegamos y nos acomodamos a unos 10 mts de la orilla, armamos la carpa, sombrilla y todos los chiches para disfrutar del sol y el mar con amigos, e inmediatamente nos preparamos lo´ sanguchito´ y la coca porque el estómago estaba pidiendo un poco de sólido, así que le dimos el gusto y devoramos lo que habíamos llevado.
Despues de un poquito de relax, empezó la aventura de la banda, la idea que tiro Gus era cruzar a la isla a nado, a lo Di Caprio en la película “la playa”, si bien no era muy largo el estrecho cacho de mar que había en el medio, el estado físico de la “banda ancha” traía las dudas de que esto pueda ser logrado.
Finalmente agarramos los snorkels, el cayac y partimos hacia la islita; el equipo formaba con 2 abajo, Nico y Gus pataleando y snorkeleando por medio de las rocas y algas que escondía el mar y el Colo de 9, arriba del cayac.
Dimos unas vueltitas x el agua, donde realmente no había demasiado x ver porque estaba un poco revuelta, según dijeron, hasta que encontramos por donde trepar a las rocas de la Coat Island, donde se complicaba caminar descalzo, dado que era tan difícil como caminar sin zapatillas por un estacionamiento de piedritas. Trepamos un poco más y nos tiramos a descansar un rato sobre las rocas con una vista preciosa de la playa donde nos habíamos instalado en un principio, tomamos sol y relajamos un largo rato mirando el agua turquesa. Luego vemos que Fede y Caro se acercan nadando, asi que empezamos a hacerles señas con las manos para que nos vean, nos vieron y nos devolvieron el saludo, pero también vieron el Cayac que habíamos dejado en las piedras y lejos de cualquier reacción nuestra, nos lo afanaron y se lo llevaron dejándonos a gamba.
Fede volvió al rato con la canoa y se la paso a Gus, que volvió dejando al equipo con un jugador menos, ya que eramos 3 con solo 2 snorkels, pero ningún partido es imposible, así que luego de observar algunos “Cangreishos” (rápidos como el excelente delantero que deriva de su nombre) que se escondían entre las rocas, nos tiramos al agua que ya venía creciendo un poco, echándonos de las piedras bajas donde estábamos parados.
Así que nadamos hasta llegar a la costa nuevamente, allí nos esperaba caro con unos mates y Silvia con unas ricas y adictivas “castañas do cayu” para disfrutar de un muy bonito atardecer en la playa acompañados de una clase mitad teórica, mitad practica de guitarra del profe “Ron Guds”.
La marea empezaba a crecer, obligándonos a correr las cosas unos metros hacia arriba, para seguir con lo que veníamos haciendo. Lo mismo sucedió unos minutos después, mientras hacíamos unos jueguitos con la pelota de Liam que habíamos llevado, y así sucesivamente hasta que un tsunami de 30 cms. mojo casi todas nuestras pertenencias, haciéndonos dar cuenta que la playa quería tener su privacidad junto con las gaviotas y los patos que caminaban en ella, de hecho las piedras que originalmente eran la vista de la playa ya se habían escondido debajo del agua.
Así que a las corridas para no volver a sufrir la inundación cargamos los coches a eso de las 20.30 hs (obviamente no quedaba nadie en la playa, a esa hora los kiwi están todos durmiendo, asi que punto para la albiceleste) y volvimos hacia la city, previa pasada por el súper para comprar unos pollitos con hush browns y ensalada. Vale aclarar que al súper entramos descalzos, aquí en NZ todo el mundo anda descalzo por todos lados, incluso por las calles del centro, algo muy loco y que no es un detalle menor. Igual en el súper nos recagamos de frio entre lo mojados que aun estábamos, el no tener ni siquiera ojotas (que estaban en el otro auto) y que absolutamente todas las góndolas tenían heladeras, generando un frio polar para nuestra sensación térmica. Otro temita no menor del súper es que acá cuando llegas a la caja no hay cajeros, vos pasas tus propios productos por los rayos y pagas al final, lo que habla otra vez de la cultura y la confianza que se le tiene a la gente, si incluso las verduras te las pesas vos mismo seleccionando cuál es el alimento que te tiene que cobrar. Muy bueno.
Finalmente llegamos y disfrutamos de una cena completita todos juntos en “casa”, la cual termino con un delicioso pay de manzana con helado de crema hecho por el amigo Seba, que voló en cerca de 2min. 26seg.
Así termino el día, agregando a las aventuras de scooter y bici, el nado y la vida marina, dejándonos de cama para mañana volver a la Car Fair para ver si de una vez por todas podemos comprar la van que nos permita recorrer este maravilloso país.
Bueno, un saludo a todos los que nos conocen.
Nico y Seba
“Move youself”
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