Previously on Fernetastic Trip
La dupla estaba recién aterrizada cuando en medio de una fila repleta de orientales, entre los cuales había un montón de adolescentes con uniforme, entendiendo que eran parte de una delegación de una escuela, al llegar a la ventanilla de migraciones (cada uno x separado) los oficiales (cada uno x su cuenta) nos hacen entregarle los pasaportes a otro policía, quien amablemente nos dice que nos sentemos y lo esperemos.
Nico sabía que esto se debía a un simple error dado que en la aplicación de su visa omitió escribir la letra N que se coloca luego del pasaporte, Seba x su parte sabia q esto se debía a que no tenía impreso su permiso de trabajo en el país, cosa q debían chequear los amigos maoríes, aunque tenía un leve temor a que salte que no estaba cubierto con su seguro médico durante toda su estadía, cosa que la visa requiere.
Finalmente el oficial (un maorí que rozaba los 2 mts de altura) le dice a seba que podíamos pasar, pero que en recompensa por la demora nos daban unos masajes tailandeses gratis, y para colmo las masajistas eran 2 morochas fuertísimas… bueno al menos hasta la parte de que nos dejaron pasar es cierta!
Ahora bien, dejando atrás los temas de papeleo, ya nos encontrábamos en tierras kiwi, solo debíamos declarar que no traíamos ninguna fruta ni animales al estilo de los Simpson cuando van a Australia, por lo que ya estábamos en condiciones de ingresar al país.
Tras unas vueltas por el aeropuerto y realizar algunas consultas en información al turista, donde nos marcaron algunos hostels donde podíamos ir en un mapa, nos tomamos el bus que nos dejó en pleno centro de Auckland, desde donde caminamos un par de cuadras pendiente arriba y caímos en el primer hostel que encontramos.
A esa altura ya estábamos sintiendo que el equipaje traído era algo abundante:
· 2 mochilas de mochilero
· 1 valija grande
· Un bolso de mano lleno de boludeces, muchas boludeces
· Dos mochilas de mano
· Y la famosa guitarra (que seguimos sin saber tocar)
Habrá que ofrendar, trocar o enviar a casa algo de ropa, eso se verá en el transcurso de este viaje…
Luego de acomodarnos en nuestra habitación privada sin ventanas fuimos a caminar un poco la ciudad, lo que comúnmente denominan “sigth seen”.
El primer destino fue la marina de Auckland, o Puerto Madero, como lo llamamos nosotros, aunque no nos mintamos, esto es una locura: Yates de la reputisima madre y barcitos hermosos frente a un agua verde preciosa.
Al continuar camino decidimos adentrarnos un poquito en partes no tan transitadas de la ciudad, donde comenzamos a averiguar sobre vans que nos sirvieran de transporte y, porque no, de techo en la travesía, también buscamos una segunda guitarra, pero al ver los precios vimos q no valía la pena seguir tirando la plata, bastante con comprar agua mineral, que sale entre 3 y 4 kiwis la botella de litro (pesos 3 = kiwis 1).
Dimos una vueltita más por el centro y nos dirigimos a la base de la sky tower, donde tratamos de colarnos en medio de un grupito de jubilados que ya empezaban a mirarnos mal cuando caminábamos entre ellos, así que tuvimos que abortar la misión.
Volvimos al hostel, nos tocamos unos temitas con la viola, nos cocinamos unos buenos fideos con tuco y comimos con una parejita chilena, donde descubrimos que realmente los trasandinos nos tienen envidia, confirmado y garantizado por la polola shilena (igualmente en el exterior somo todo amigo!) y finalmente a dormirla porque estábamos totalmente destruidos, mañana nos toca empezar con los trámites para poder trabajar y asentarnos un poquito en el país…
No hay comentarios:
Publicar un comentario