Teníamos ganas de playa, así que averiguamos sobre cuál era una buena opción con arena y nos mandaron a Ocean Beach, unos kms al sur de Napier.
Siguiendo el mapa y algo desorientados aparecimos primero en el estadio de la ciudad. Domingo a la mañana, nos metimos en la cancha y estaban entrenando, deporte? Cricket, explícamelo 10 veces, pero nunca voy a entender como mierda se juega a eso, solo que el laburo de uno es aplaudir para que parezca que la jugada salió bien, mientras que el que tira la pelotita para ser “bateada” se cansa más tomando carrera que estos dos muchachos en un trote de 30 mts llanos.
Rumebamos nuevamente para la playa, llegando a destino después de una media horita de viaje subiendo y bajando hasta que al llegar arriba de una montaña vimos el mar al fondo, linda imagen, bajamos nos aparcamos y pisamos la arena (mucho más linda que en la versión del día anterior) en este mediodía de domingo nublado.
Picamos los sanguchitos q nos habían quedado del día anterior y entre llovizna y un poquito de guitarreada, Seba se fue a correr un poco mientras Nico le dijo: “anda tranquilo que yo te cuido las cosas”. Al volver, chapuzón y siesta bajo un sol ya algo picante, el turno era de Nico pero de ir a caminar para un lado y para el otro un largo rato, a su vuelta Seba estaba jugando un picadito en la orilla con un grupito de argentinos que estaban pasando la tarde en la misma playa, una tropa bastante grande conformado por varios grupitos de chicos y chicas pero que ya llevan unos meses viajando juntos.
Al terminar y ofrecerles hacer una ronda de mates, nos lo negaron porque tenían el cumpleaños del dueño de una de las casas que estaban alquilando, a donde nos invitaron para tomar unas cervecitas cortesía de este personaje que era idéntico, pero idéntico a Ben de la serie “Lost” y que aparentaba no tener muchos más amigos que sus inquilinos. Pool, wedges (se acuerda lo que eran, no?) y una apuesta a los caballos (el lugar además de ser bar era casa de apuestas y mostraba las carreras de burros en la tele y vos podías apostar desde ahí) que termino en 5 dólares tirados al tacho, estuvieron en el menú del atardecer, además de charlas compartiendo las experiencias en todo este viaje en el que ellos estuvieron trabajando en gran parte del mismo.
De ahí nos fuimos ya de noche y bastante cansados, los chicos tenían que laburar, así que no daba para más y tasa tasa, comimos algo y nuevamente al sobre (en realidad a la lata), mañana nos tenemos que poner las pilas para empezar a laburar un poco y generar unos dólares para patinar más tranquilos.
“Hasta mañana si dios quiere, solo si dios quiere”
Nico y Seba
Good day sunshine
No hay comentarios:
Publicar un comentario